martes, 11 de febrero de 2014

Insert Coin



Oscuro de píxeles, fondo velado hacia violeta, imagen en bucle ante mis ojos y en blanco en mi cabeza. Cierro los ojos y suspiro, las chiribitas estallan como fuegos artificiales con los párpados bajados. Sigo de pie, inmóvil, con la musiquilla repetitiva tarareando en mi cabeza.

Otra vez la misma pantalla, mis manos sudando sobre el jockstick y los tres botones rojos que anteriormente he golpeado una y otra vez con una marcada coreografía de dedos, el corazón acelerado y la frase Insert Coin parpadeando cansinamente. ¿Qué ha pasado? Había mantenido la calma toda la partida, esta vez no me había precipitado con bruscos movimientos… La dinámica de juego la conocía bien, lo único que había cambiado era el fondo, en vez de sol y cielo azul, eran nubes y lluvia, pero seguía siendo lo mismo.

Insert Coin, Insert coin, insert coin… me siguen temblando las manos, no paro de recrearme en el último movimiento, repaso cada uno de los toques que he apretado, los que he dejado de apretar, aquel giro a la izquierda, la subida y después la bajada, izquierda-izquierda, derecha-arriba, tecla-abajo… ¡me sé todo lo que tengo que hacer! ¿si echo la moneda debería hacerlo perfecto? ¿verdad?...


Pero, y si la partida no es real si no que son balas de sentimientos que dispara la nave del corazón, entonces, y solo entonces, no hay moneda que pueda hacerte jugar otra partida...

lunes, 11 de junio de 2012

Estrella fugaz


Todos hemos visto alguna vez en el cielo nocturno una estrella fugaz, algunos piden un deseo, otros le comentan lo observado a quienes están cerca pero al momento que giran su cabeza para asombrarse con el espectáculo, ésta ya se ha ido.

Anoche volvía en moto por la carretera de la costa, el skyline de Granada encendida se perfilaba delante de mí, no hacía frío, no había coches e iba solo, pero aún mantenía la sensación de llevar tras de mi a la persona que acababa de dejar en su casa. Fue entonces cuando en el cielo se describió una línea recta perfectamente iluminada. Era como si Dios trazara con su Rotring de luz,  una escuadra y cartabón celestiales lo guiaran por la inmensidad de la lámina oscura del cielo el comienzo de un dibujo técnico. La vi desde el principio hasta el final cuando se apagó encima de la Torre de la Vela…casi la saboreé.

Anoche ella había sido esa estrella fugaz, tuve toda la tarde y parte de la noche para verla brillar ante mis ojos. No se desvió de su camino, yo tampoco conseguí que lo hiciera, la vi pasar y mis ojos siguieron mirando en la dirección pero ya no la volví a ver brillar…

El deseo lo pedí, las dos estrellas que vi anoche siguen luciendo de manera distinta en mi, una en el corazón y otra en los ojos. Esta noche volveré a buscar en el cielo oscuro su luz…


domingo, 3 de junio de 2012

Carrera popular de las Fuerzas Armadas "las Dos Colinas"

Hoy he participado en mi segunda carrera popular desde que en Octubre de 2011 realicé la Media Maratón de Granada, en aquella ocasión fui solo, ahora me acompañaba mi amigo Paco. Esta vez han sido 13,8 km de recorrido con un perfil mucho más exigente. Varias subidas han marcado el ritmo de la prueba, la más exigente la de la Cuesta de Gomerez, más de 1,5 km de distancia y un 8% de desnivel, el resto ha sido un rompe piernas con bajadas vertiginosas sobre una calzada de empedrado irregular como la de la Cuesta de los Chinos o algunas calles estrechas del interior del Albaycín.

Comienzas cuesta abajo por la avenida de Pulianas desde el Cuartel de Cervantes, se hace agradable y rápido, el tiempo acompañó pues el día estaba nublado y el sol no apretaba, así que se corría sin pasar bochorno. En Plaza Nueva, justo al comienzo de la Cuesta de Gomerez, una banda de Semana Santa amenizaba tocando como presagio del calvario que algunos iban a padecer, desde ese punto las conversaciones que mantenían los corredores se fueron ahogando conforme se iba ascendiendo, por consiguiente el gran grupo se fue cuarteando y era más fácil adelantar sin pisar a nadie cosa que se hacía imposible por Calle Elvira.

Una vez hecho el giro en el Restaurante las Mimbres comienza la bajada por la Cuesta de los Chinos, como ya he descrito el “pavés” parafraseando a Miguel Indurain, hacía que te lo pensaras dos veces antes de lanzarte a tumba abierta. Paseo de los Triste era el primer remanso para recuperar. Tras esto ha sido un callejeo por el Albaycín, sube y baja continuo, intercalando calles estrechas, escaleras, mierdas de perro, charcos de meadas, gajos de naranjas…

Bajada a Calle Elvira nuevamente por la comercial calle de las teterías, ahí más de uno ya pensaba en tumbarse en alguno de los divanes y fumarse una cachimba o tomarse un té, un crepp de chocolate y nata o un suculento batido azucaradísimo. Tras pasar el Arco de Elvira ha sonado en mis cascos dos temazos seguidos que me han aportado ese 15 % más que dicen que incrementa el deportista en máximo esfuerzo cuando escucha música motivadora. Por si a alguien le vale las canciones han sido, Resurrection –Michael Calfan- y Craissy -Chuckie & Albert Neve-. Paco y yo hemos ido todo el rato juntos, unas veces se adelantaba uno y otras otro, pero nos manteníamos con la mirada, pero desde este punto que la música acompañaba y solo quedaban 3 km he apretado.

Al final he hecho un tiempo de 01:08:38 una media de 05:04 el km, que no está nada mal teniendo en cuenta que el otro día en llano hice 10 km en 49 minutos. Espero que esta descripción valga para futuros corredores que se animen a hacerla en próximas ediciones.